Portada de la edición española de “Joyland“.
Después de leerme esa excelente novela que lleva por título “La cúpula”, tenía muchas ganas de leerme alguna novedad surgida de la mente de ese genio de la literatura que es Stephen King. Así, cuando Random House Mondadori anunció la edición de “Joyland”, su nueva novela, mis expectativas sobre lo que iba a encontrarme fueron bastante altas.

Tras leerme “Joyland” todas mis esperanzas de encontrarme con el mejor Stephen King se vieron colmadas, pues en alrededor de 300 páginas -una novela “corta” para los estándares de este genio- nos encontramos con lo mejor que podríamos esperarnos del escritor de Maine y muy poco de lo peor.

King nos relata en esta ocasión una historia ambientada en una época pasada -los cada vez más lejanos años 70- en la que se nos narra, por un lado, el paso a la madurez que experimenta Devin Jones desde el momento en el que entra a trabajar en un parque de atracciones llamado Joyland; mientras que por el otro, se nos traza un relato de misterio en donde el joven protagonista debe resolver un asesinato que se cometió en ese lugar.

Es, en conjunto, una historia muy bien construida donde el novelista vuelve a acertar al recrear de un modo muy fiel la forma de pensar y de actuar de la sociedad en la que vive, habiendo momentos de alta literatura en ese retrato costumbrista que realiza sobre la norteamérica de hace unas décadas. Además, el hecho de que la narración sea en tercera persona y sea el protagonista quien nos cuente lo que le ocurrió, le da un aire tan coloquial y cercano a todo que se potencia esa idea de estar leyendo algo sobre unas personas que bien podrían ser cualquiera de nosotros, nuestros vecinos, nuestros amigos…

Los personajes están muy bien construidos  y están dotados de tal humanidad que sus emociones nos suenan muy reales. Tanto que no es complicado ver a Devin Jones o cualquiera de los secundarios que le rodean como personas de carne y hueso. En este sentido, no puedo dejar de hablar de Mike Ross, un personaje muy especial del que resulta imposible no encariñarse y a quien Stephen King le regala algunos de los mejores -y más emotivos- momentos de toda la novela.

Además, los personajes no son estáticos y el novelista los hace evolucionar a lo largo de la novela de una forma muy lógica y siempre teniendo en cuenta lo que les ha ocurrido para ver cómo les afecta eso en su vida o en su forma de ser.

Por otro lado, la trama relacionada con el asesinato de Linda Gray en el parque de atracciones se resuelve siguiendo los cánones de la novela detectivesca más clásica y cada uno de los datos sobre quién podría ser el asesino que nos aporta nos son dados sabiamente con cuentagotas. De este modo, la resolución a la que nos conduce la investigación que realiza Devin Jones sobre el autor del crimen resulta sorprendente y nos lleva a un final repleto de tensión que sirve también como motor para que la personalidad del protagonista de la novela se vaya transformando y no vea la vida del mismo modo en que lo hacía al inicio de “Joyland”.

Stephen King es un gran novelista y en “Joyland” nos vuelve a demostrar su pericia como gran narrador para mantenernos enganchados a una novela muy bien escrita y muy entretenida que está, por el momento, entre las mejores obras que ha escrito King en los últimos años.

Jose Luis Mora.

Título: Joyland. Autor: Stephen King. Páginas: 304. Precio: 11,49€. Editorial: Random

-Ficha sobre “Joyland” en la web de Random House Mondadori

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