Ángela Armero
Entrevistamos por segunda vez a Ángela Armero en nuestro blog Sueños de un espectador. El motivo por el que entrevistamos a esta talentosa guionista y escritora, que ha trabajado en series como “Velvet”o “Ciega a Citas”, es por la publicación de su novela “Oliver y Max”, editada por el sello Nube de tinta.
Ángela ha escrito una emotiva historia protagonizada por un padre y su hijo en el Berlín de la Segunda Guerra Mundial. De “Oliver y Max” ya hablamos hace poco en una reseña que publicamos sobre la misma hace unas semanas. Ahora es el turno de que Ángela Armero nos hable de ella en primera persona en una entrevista que, tan amablemente, nos ha concedido.

-En primer lugar, ¿recuerdas cómo nació la idea que te motivó a que escribieras “Oliver y Max”?
Surgió en un viaje a Berlín, donde visité una exposición sobre las atrocidades del nazismo. Allí fue donde tuve contacto por primera vez con el programa Aktion T4, diseñado para matar enfermos, pero que acabó ejecutando personas sanas que para el régimen nazi no tenían derecho a existir (disidentes políticos, homosexuales, gitanos, judíos…). Se trataba de un ensayo general para la llamada Solución Final que después se aplicaría en muchos campos de concentración. Los detalles del programa, además, me recordaban a un cuento infantil al estilo de los hermanos Grimm, por lo salvaje. He querido contar un cuento de terror basado en hechos reales.
-Tu novela está muy bien documentada y ambientada. ¿Cómo fue el proceso de preparación que realizaste para que los lectores sintiéramos que estábamos realmente en el Berlín de la Segunda Guerra Mundial?
Aparte del mencionado viaje a Berlín, he intentado leer y ver todo lo que he podido. Por supuesto películas ambientadas en la II GM y obras de ficción, pero también ensayos, libros de investigación, documentales, etc, y por supuesto Internet. El libro que contenía la información más exhaustiva es uno de Michael Tregenza publicado en francés titulado “Aktion T4”. Lógicamente el programa está referenciado en muchas obras, pero este es el único que lo trata de forma exclusiva.
-¿Qué te llevó a que la novela estuviera narrada en primera persona, alternándose partes relatadas por Oliver con otras donde Max era quien nos contaba lo que estaba ocurriendo?
Le di muchas vueltas a la mejor manera de contar la historia. Acabé decantándome por la primera persona porque permite potenciar el dramatismo y (ojalá) la empatía del lector, además de desarrollar los pensamientos y las sensaciones corporales de los personajes, dos aspectos que como guionista difícilmente puedo incluir en mis escritos. Además meterse en los pies de una persona, especialmente si es imaginaria, es un reto que quería asumir. Por otro lado, quería componer una visión de la historia utilizando dos relatos complementarios.
Portada de “Oliver y Max”.
-¿Tuviste algún método para cambiar de chip y que al alternar la escritura de una parte relatada por Oliver con otra de Max los lectores viéramos la personalidad del personaje que narraba en cada capítulo la novela?
No fue ningún método especial. Lo escribí en orden cronológico. Cuando escribí la parte de Oliver pensé en los miedos que se tienen en la infancia, y también en utilizar un lenguaje que le correspondiera, y en los eventos tan duros que le afectan en cada momento. Para la parte de Max, me fijé en la mentalidad de la época y en las características que le había asignado al construir el personaje.
-Sobre los personajes y los diálogos que pronuncian, ¿cómo lograste que sonaran tan reales y tan humanos, con personalidades complejas que evolucionan a lo largo de la novela?
Muchas gracias, me alegro de que opines así. No creo que pueda explicar eso sin sucumbir a un ataque de pudor, pero te diré que como guionista estoy muy acostumbrada a trabajar con personajes y diálogos y que al pasarme a la novela, supongo que me he apoyado de forma natural en los aspectos que la literatura tiene en común con la escritura para cine o televisión.
-En tu novela hablas mucho del programa Aktion t4. ¿por qué decidiste que todos esos horrores que ahí sucedieron nos fueran mostrados, principalmente, a través de los ojos de un niño?
En primer lugar porque los niños fueron las primeras víctimas del programa. En segundo, porque me interesaba contar esa parte de la historia de la forma más sencilla y potente posible, y porque creo que solo desde la inocencia se entiende completamente hasta qué punto el programa fue un ejercicio de maldad en estado puro.
-Para ir terminando, ¿qué le dirías a nuestros lectores para venderles tu novela?
Jajaja… bueno, de nuevo sucumbo ante el pudor, pero puedo decir lo que algunos lectores ya me han dicho. Que la lectura es muy ágil, que engancha, que es potente y que emociona. Sin hacer juicios de valor sobre mi propio trabajo sí puedo apuntar un hecho: que es la primera novela que trata enteramente del programa Aktion T4.
-Una última pregunta, ¿tienes pensado escribir en un futuro una nueva novela?
Sí, me encantaría. Tengo varias ideas y la experiencia de publicar con un grupo como Penguin Random House ha sido genial, pero ahora mismo no dispongo de mucho tiempo y he tardado tres años en concluir “Oliver y Max”. Por lo tanto, seguro que repito, lo que no sé es cuando, ni cuál de las ideas será la que escoja, ni cuando podré empezar a escribir. Pero he descubierto que escribir literatura me aporta muchísima alegría en lo profesional y en lo personal, y es un complemento maravilloso a la escritura de guiones, así que sí, totalmente, y lo recomiendo a cualquiera que le guste escribir.
-Eso es todo. Gracias por tu amabilidad.
Gracias a ti, José Luis, por tus preguntas y por apoyar a la cultura como lo haces.

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